Todos los objetivos

Respuesta corta:

  • Promocionar el uso responsable del patinete eléctrico.
  • Conseguir una legislación que nos permita ir por TODAS las calzadas urbanas, no sólo las 30.
  • Colaborar con los organismos públicos en la regulación e implementación de las nuevas normas para fomentar de forma beneficiosa para toda la ciudadanía esta forma de movilidad sostenible
  • Promover la educación vial y el respeto por todas las personas y colectivos. La educación en las vías es la mayor seguridad que puede haber.
  • Liberar totalmente las aceras como espacio de seguridad y tranquilidad exclusivamente peatonal, pero permitir el uso en amplios y concretos paseos peatonales con baja densidad peatonal.
  • Conseguir un tráfico pacífico, respetuoso y seguro en la calzada.
  • Aumento de las sanciones.
  • Que el carril derecho de las calzadas con varias vías sin alternativa pacificada sea un carril 30 de forma predeterminada.
  • Señalizar las «zonas 50», que deberían ser la excepción.
  • Impulsar los «Caminos escolares».
  • Fomentar y colaborar en una Vitoria-Gasteiz más Green Capital, con menos contaminación, menos ruido, más espacio público, más habitable, más segura y más comprometida con la crisis climática.

Respuesta larga:

  • Promocionar el uso responsable del patinete eléctrico (y otros VMPs ligeros) como alternativa de transporte, sobre todo en sustitución del coche privado en muchos o la mayoría de trayectos urbanos.

    Mostraremos en todos los ámbitos posibles las ventajas individuales y las ventajas colectivas de este medio de transporte tan práctico y sencillo.

    Para ello usaremos todos los medios de difusión a nuestro alcance: web, Twitter, entrevistas en medios, grupos de mensajería y redes sociales.

  • Conseguir una legislación que nos permita ir por TODAS las calzadas urbanas, como las bicicletas. Creemos que restringir este medio en calzada sólo a zonas «30» y vías ciclistas desmotiva su uso, al crear una compleja ginkana de vías permitidas y no permitidas.

    Legislar restringiendo fuera de lo razonable (como límites de velocidad) esta forma tan beneficiosa de movilidad sostenible aboca en muchos casos a las personas usuarias a usar (ilegalmente) las aceras, con los perjuicios que eso conlleva. Si no se permite circular por todas las calzadas urbanas, se provocará una gran desmotivación, al hacer muy complicado cualquier desplazamiento, al tener que pensar en cada cruce que calzada se puede o no se puede usar.

    Queremos evitar la excusa «no se por dónde ir» y promover una norma clara sobre las aceras: No se puede ir con ningún vehículo.

    Es muy difícil moverse de forma sostenible por una ciudad con restricciones de calzadas. A pie, muchos lugares están lejos. El transporte público muchas veces no cubre el desplazamiento que queremos hacer, ni en tiempo ni en horario. Un vehículo perfecto es el patinete eléctrico o la bicicleta. Sobre todo, el patinete, es un puente perfecto y atractivo para abandonar el coche privado, al menos para muchos desplazamientos. Cercenarlo supone perder una oportunidad de oro en este cambio de movilidad tan imprescindible. Todos los argumentos nos llevan a facilitar el uso de patinetes eléctricos; por supuesto con una regulación y control, pero sin cortes vitales en su uso.

    Somos aliados perfectos de las bicis para ganar espacio en la calzada y contribuir a pacificarla. El salto de coche > bici es más arduo que de coche > patinete.

    Restringir las zonas por dónde circular genera además inseguridad ya que una ruta con una legalidad compleja de conocer exige múltiples cruces (muchos a 90º) y genera más siniestralidad. De hecho, esos cruces continuos con poca visibilidad muchas veces y a 90º contituyen el mayor índice en la siniestralidad.

    Ir en línea con los coches y sin tanto cruce es mucho más operativo, atractivo y seguro, sobre todo en este momento en que se promueve el tráfico pacificado.

    En Europa, la mayoría de países permiten la circulación como las bicicletas. Ver legislación en otros países

    Las consecuencias de las restricciones son que muchas personas volverán al coche privado o bien ni siquiera se plantearán este cambio modal y, las que usen patinete, tendrán la gran tentación de ocupar el espacio que debe estar reservado a las personas que caminan: las aceras.

  • Colaborar con los organismos públicos en la regulación e implementación de las nuevas normas para fomentar de forma beneficiosa para toda la ciudadanía esta forma de movilidad sostenible.

    Somos conscientes de la complejidad de encajar estos nuevos actores en la movilidad de las ciudades. Hay esencialmente 2 vías: calzadas y vías ciclistas, pero hay 3 actores: bicicletas, vehículos motorizados y, ahora, patinetes. A las personas peatonas y las aceras no las nombramos porque ya tienen su sitio, y es y debería ser exclusivo para ellas y su tranquilidad absoluta.

    Para ello, nos hemos reunido ya con todos los grupos políticos, hacemos entrevistas en los medios y lo seguiremos haciendo para facilitar la convivencia, pensando en la seguridad y beneficio de todas las personas.

  • Promover la educación vial y el respeto por todas las personas y colectivos. La educación en las vías es la mayor seguridad que puede haber. Aunque las sanciones son el medio más efectivo para cambiar comportamientos, el objetivo final debe ser una buena educación desde la infancia y de forma continua para todas las personas.

    La mejor imagen que podemos dar como colectivo es respetar a todas las demás personas usuarias de las vías. Además, es una actitud contagiosa que nos vuelve en forma de más seguridad y buen ambiente en la ciudad.

  • Liberar totalmente las aceras como espacio de seguridad y tranquilidad exclusivamente peatonal, pero, igualmente, creemos que es importante permitir el uso en amplios y concretos paseos peatonales con baja densidad peatonal (como Avenida Juan Carlos I, por ejemplo) donde no haya alternativa de vía ciclista o vía 30 calmada, para no desmotivar a personas que no quieran ir por esas vías 50; en ese caso entendemos que pueda haber una limitación de velocidad por debajo de la máxima genérica indicada por la DGT y se señalizaría como en Alemania, con una señal específica como ésta. Más información

  • Conseguir un tráfico pacífico, respetuoso y seguro en la calzada, liberando totalmente las aceras para la tranquilidad de las personas peatonas. Ésta es la clave principal del cambio de modalidad de transporte. Bajar la velocidad máxima apenas cambia las velocidades medias y, además, hay estudios que indican que un calmado de tráfico redunda en una mayor fluidez. Más información

  • Aumento de las sanciones. Para conseguir cambiar comportamientos agresivos o peligrosos (en todos los colectivos), además de incrementar la pedagogía en personas adultas y educación a nivel infantil, será necesario incrementar las campañas de avisos, apercibimientos y sanciones, haciéndolas más frecuentes y no necesariamente cuantiosas. Es un hecho demostrable que los cambios de actitudes negativas se producen mayoritariamente mediante sanciones. El problema de falta de recursos policiales muchas veces aludido, tiene una parte de la solución en el uso de agentes de paisano, que no necesitan ser numerosos, pero sí generarán una información viral de control que cambiará comportamientos agresivos o poco respetuosos. Más información

  • Incluir en la ordenanza un artículo por el que el carril derecho de las calzadas con varias vías por sentido y sin alternativa pacificada sea un carril 30 de forma predeterminada, permitiendo así siempre una alternativa segura para todas las rutas y para todas las personas que empiezan a usar estos medios y para las que, legítimamente, se sienten inseguras en una calzada con vehículos a motor cien veces más pesados y a velocidades superiores.

  • Señalizar las «zonas 50», es decir, al revés de lo que se hace ahora señalizando las «zonas 30» (y además, mal señalizadas ya que hay calzadas 30 sin señalizar y que lo son según la ley al tener un solo carril por sentido). Que toda la ciudad sea 30 y las zonas 50 sean la excepción, debidamente señalizada y restringida a las escasas vías en las que hay menos peligro por llegar a esa velocidad. Y, claro, publicitar todo esto y hacerlo efectivo mediante campañas de apercibimientos/sanciones.

  • Impulsar los «Caminos escolares»: Fomentar el uso del patinete eléctrico como medio de acompañamiento de hij@s al colegio, yendo ell@s en su patinete infantil o bici y su madre/padre con el patinete (en la mano en acera o montad@s en vía ciclista). De esta forma, la vuelta a casa o la continuación al trabajo se hace mucho más operativa y se libera todo ese atasco y contaminación alrededor de colegios. Por supuesto, fomentar el transporte autónomo sostenible para niñas/os de mayor edad que no precisen necesariamente ser acompañad@s.

    El transporte escolar en vehículos privados, normalmente está asociado a una sobreprotección y a estrés. Esto, unido a la falta de espacios de encuentro, dificultad de encontrar tiempo para relacionarse entre iguales, etc., genera estrés emocional, soledad, aislamiento y baja autoestima.

    Facilitar estos «caminos escolares» tiene ese gran componente psicológico de educación infantil: Nuestr@s hij@s no se sienten «un paquete» al que llevan y traen, sino que son partícipes de un momento de charla y contacto con sus madres/padres y de un conocimiento del camino que luego ell@s realizarán sol@s más adelante, fomentando su autonomía, habilidades sociales, resolución de problemas, autoconfianza, autoestima y, por tanto, un mejor desarrollo psicológico para afrontar circunstancias futuras.

    www.caminoescolarseguro.com/descubrepioflo.html

  • Fomentar y colaborar en Vitoria-Gasteiz más Green Capital, con menos contaminación, menos ruido, más espacio público, más habitable y más segura y más comprometida con la emergencia climática.

    El acuerdo unánime de todos los grupos políticos a que se llegó en 2008 con el Plan de Movilidad Sostenible y Espacio Público (PMSEP) fue un hito político que hay que recuperar. Desde entonces, algo se ha avanzado, pero poco. Queremos esa Vitoria-Gasteiz que soñamos hace tiempo en la que las personas sean la prioridad, haya más espacio público, menos ruido, aire más limpio, menos dependencia exterior y una apuesta clara de lucha contra la crisis climática.
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