Contaminación

Las cifras de la contaminación:


Las enfermedades generadas o aumentadas por la contaminación:


Los efectos nocivos ocurren incluso a niveles por debajo de los estándares de calidad del aire previamente considerados seguros.

American College of Chest Physicians

La contaminación atmosférica es un asesino invisible. Las emisiones de los vehículos suelen ser más perjudiciales que otras fuentes, dado que se generan a nivel del suelo y tienden a producirse en ciudades, cerca de las personas.

Hans Bruyninckx, Director Ejecutivo de la Agencia Europea del Medio Ambiente (Unión Europea)


Según la Agencia de Medio Ambiente de la Unión Europea, las cifras de muertes asociadas a contaminación son mucho peores de lo estimado anteriormente en 2015.

A su vez, esto mismo ocurrió con un metaanálisis realizado en 2013 por la Organización Mundial de la Salud respecto a 2005: Las cifras eran mucho mayores de las esperadas.

Sólo las muertes suponen más de 10 veces las muertes por accidentes de tráfico. Otros 6,5 millones de personas (8,8 según la Sociedad Europea de Cardiología) enferman porque la contaminación del aire causa enfermedades como accidentes cerebrovasculares, asma y bronquitis. 

Anteriormente en 2015 (http://ec.europa.eu/environment/air/cleaner_air/). Estas muertes suponen más de 10 veces las muertes por accidentes de tráfico. Otros 6,5 millones de personas (8,8 según la Sociedad Europea de Cardiología) enferman porque la contaminación del aire causa enfermedades como accidentes cerebrovasculares, asma y bronquitis. 

Puedes escapar de fumar, pero no de respirar continuamente el aire de tu ciudad

Hay múltiples contaminantes: PM2.5/10, dióxido de azufre, dióxidos de nitrógeno, compuestos volátiles, ozono troposférico, metales pesado, bencenos, etc.

Por ejemplo, los dióxidos de nitrógeno producidos por los vehículos afectan al hígado, pulmones, bazo y sangre. Puede agravar las enfermedades pulmonares que conducen a síntomas respiratorios y mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias.

El daño en el cerebro, que envejece por la contaminación del aire, probablemente impone un costo económico y de salud considerable que se ha descuidado en el discurso político.

Academia de Ciencias de EEUU

Las PM2.5 y PM10 afectan al sistema nervioso central, pueden producir defectos en el nacimiento, enfermedades respiratorias infantiles. Son partículas que penetran en los pulmones y pueden causar graves problemas de salud, como asma agravada, bronquitis y disminución de la función pulmonar. La exposición a largo plazo está relacionada con muertes cardiovasculares y respiratorias, aumento de la enfermedad y enfermedades respiratorias infantiles. Las PM también están asociadas con un aumento del cáncer, especialmente el cáncer de pulmón.

Fuentes oficiales

Informe de la OMS sobre la relación entre el humo de vehículos diésel y el cáncer


Fuentes oficiales y otras fuentes

Resumen

Un informe de la OMS de 2012 ya afirmó, basado en evidencias científicas, que el humo de los coches diésel causa cáncer de pulmón y, posiblemente, cáncer de vejiga y elevó la peligrosidad de dicho contaminante al nivel máximo: el de agentes que causan cáncer con seguridad y sin dudas, como los rayos UV, X, amianto, tabaco, etc.

No es necesario grandes exposiciones para desencadenar dichas enfermedades, sino que puede afectar, según la predisposición genética, a cualquier persona.

Además, los costes sanitarios derivados de esta contaminación son casi del 3% del PIB (2,8% según otras fuentes).

Desarrollo

La OMS, tras 24 años, elevó la peligrosidad del humo de los vehículos diésel al nivel del amianto y la radiación solar.

El humo de los motores diésel causa cáncer de pulmón y posiblemente de vejiga. Así lo concluyó en junio 2012 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el grupo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) encargado de revisar qué partículas ocasionan esa enfermedad. El humo del diésel estaba desde 1988 considerado como posible carcinógeno (lo puso en el grupo 2A de la escala), pero ahora sube al primer escalón.

No one, rich or poor, can escape air pollution. It is a silent public health emergency (Nadie, rico o pobre, puede escapar de la contaminación del aire. Es una emergencia silenciosa de salud pública).

Dr Tedros Adhanom Ghebreyesus (Director general de la OMS)

Desde entonces han proliferado los estudios, especialmente en trabajadores muy expuestos a las partículas microscópicas y a los óxidos de nitrógeno que se producen en la combustión del diésel. Ahora lo sube al nivel 1, el más alto en la escala, el de las sustancias que causan cáncer con seguridad. En ese nivel está el amianto, el benceno, el formaldehído, la radiación solar.

La IARC cita un estudio de febrero de 2011 sobre 12.315 trabajadores de ocho minas en Estados Unidos que revelaba una relación positiva entre respirar diésel y el cáncer de pulmón.

Kurt Straif, responsable de las monografías de la IARC, afirmó en la nota publicada: “Los principales estudios que nos llevaron a esta conclusión se realizaron sobre trabajadores altamente expuestos. Sin embargo, sabemos por otros carcinógenos, como el radón, que los estudios iniciales que muestran un riesgo en la población, aunque no haya una alta exposición, finalmente también encuentran vinculación positiva para la población”. Silverman coincide: “El riesgo depende de la exposición. La gente muy expuesta tiene más riesgo, pero quien recibe menos dosis también, aunque en menor medida. Es un problema de salud pública que los Gobiernos deben abordar”.

Como en muchos compuestos que causan cáncer, se conoce el problema pero no el nivel a partir del cual se puede disparar la enfermedad. Además, dependen factores genéticos y de otros estilos de vida. Algo parecido ocurre con el humo del tabaco: la epidemiología ha determinado que causa cáncer porque hay relación entre los casos de cáncer y el humo del tabaco que se respira pero no se puede achacar un caso concreto al hecho de ser fumador pasivo.

Según la IARC, a partir de ahora los Gobiernos tienen una evidencia sólida para considerar si endurecen los umbrales de emisión de los diésel. En España, siete de cada 10 coches que se matriculan son diésel (2012). Al emitir menos dióxido de carbono (CO2) está bonificada su compra, además de que consumen menos combustible. Sin embargo, emiten más partículas microscópicas y óxidos de nitrógeno que los motores de gasolina. Por eso los diésel generan más problemas de contaminación del aire en las ciudades.

Esteve Fernández, epidemiólogo del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y que ha participado en monografías sobre los carcinógenos de tabaco y estrógenos para IARC, explica que las partículas que emiten los diésel “penetran profundamente en el árbol bronquial, lo que produce lesiones directas sobre las células pulmonares con inflamación crónica”.

El epidemiólogo Miquel Porta valora el cambio de calificación de la IARC: “Son procesos muy largos y muy conservadores. La IARC nunca peca de alarmismo ni de ir demasiado deprisa. Más bien peca de conservadurismo”.

Investigadores españoles ya relacionaron en 2010 la contaminación de las partículas del diésel con el aumento de mortalidad por infartos, cardiopatías isquémicas e ictus.

Informe de la OMS sobre la relación entre la contaminación y diversas enfermedades


Fuentes oficiales

Resumen

En enero de 2013 la OMS (Organización Mundial de la Salud) asegura mediante un informe de evidencias científicas que la contaminación de los vehículos es mucho peor de lo que se pensaba respecto al  último informe de 2005 y que causa numerosas enfermedades y muertes.

Desarrollo

Según todos los estudios recientes científicamente demostrados, analizados y compilados en este informe, la contaminación y principalmente la de los vehículos de las ciudades es la causante directa o indirectamente de:

  • Arterioesclerosis: es una de las enfermedades más graves, causante de angina de pecho, ataques cardíacos, dolor en extremidades, ataques cerebrales (ictus) con múltiples consecuencias, Parkinson, etc.. En EEUU la arterioesclerosis es la principal causa de enfermedades del corazón y muertes.
  • Enfermedades respiratorias en niños. Estudios americanos demuestran el empeoramiento del asma y la aparición de asma en niños que no lo tenían
  • Diabetes
  • Problemas de la función cognitiva
  • Problemas del desarrollo neuronal
  • Partos prematuros

Solo el transporte es responsable de cerca del 23% de las emisiones de dióxido de carbono energéticas a nivel mundial.

Cada ciudadano, de media, una merma de 8,6 meses de vida, además enfermedades y de una disminución de la calidad de vida difícilmente valorable.

En 2013, la OMS dice que estos efectos negativos de la contaminación sobre la salud de las personas están demostrados científicamente y son aún peores de lo que se creía hace ocho años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda en este informe endurecer la legislación anticontaminación.

La OMS ha analizado en este informe los estudios científicos publicados en los últimos años en revistas especializadas. En el informe han participado decenas de expertos científicos de todo el mundo. El documento evalúa las publicaciones sobre efectos en la salud humana de los contaminantes atmosféricos desde 2005. Ese año la OMS publicó su guía sobre calidad del aire, y no había vuelto a actualizarla.

Causas: Agentes contaminantes

El tráfico rodado urbano es la mayor causa del incremento de los niveles de contaminantes de partículas en suspensión, dióxido de nitrógeno, otros contaminantes y, por tanto, del efecto de la calidad del aire sobre la salud humana.

El agente que tiene mayor efecto son las partículas en suspensión, especialmente las finas y ultrafinas (menos de 2,5 micras = PM2,5), pero también el ozono y los óxidos de nitrógeno que expulsan los vehículos tienen un efecto muy evidente sobre la mortalidad (% de muertes) y morbilidad (% de enfermos) de la población.

Partículas en suspensión:

Las partículas contaminantes son generadas por los vehículos, especialmente por los diésel no modernos. Estas partículas están compuestas por elementos tóxicos como metales pesados.

Estas partículas de hollín o carbono negro de los motores diésel,  ya declaradas cancerígenas en 2012, son uno de los principales causantes del impacto sobre la salud humana.

Son especialmente peligrosas por su capacidad de penetración en las vías respiratorias. Los estudios científicos han encontrado una relación causa/efecto  entre estas partículas y la mortalidad cardiovascular y respiratoria.

La legislación europea permite una media anual de 25 microgramos por metro cúbico, mientras que la OMS ya en 2005 estableció que el umbral de protección a la salud debía ser inferior a 10. En Estados Unidos el valor límite es de 15. En algunas ciudades españolas ni siquiera se miden las PM2,5, por lo que no hay datos sobre el grado de contaminación.

Óxidos de nitrógeno:

El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas tóxico que irrita las vías respiratorias y que procede básicamente del tráfico.

Estudios recientes han asociado la exposición a corto y largo plazo al NO2 con la mortalidad, ingresos hospitalarios y síntomas respiratorios en concentraciones iguales o inferiores a las que permiten los límites europeos actuales.

Ozono troposférico:

El ozono troposférico,  conocido como ozono malo, frente al bueno, el estratosférico, que filtra la radiación ultravioleta,  es un contaminante secundario propio de los meses de verano. Se forma cuando los óxidos de nitrógeno (procedentes de la combustión de los vehículos) y los compuestos orgánicos volátiles (como el benceno) reaccionan con la radiación solar.

Este contaminante presenta unos claros efectos sobre la morbilidad y mortalidad de la población y además, se ha demostrado que no tiene umbral de protección y que a bajos niveles también afecta a la salud humana de forma muy evidente.

Soluciones: Necesidad de revisión de los límites permitidos y políticas de disminución del tráfico urbano.

La Comisión Europea aseguró que podría abrir expedientes sancionadores contra España y otros países europeos. España es uno de los 17 países que no han conseguido reducir la polución por estas partículas en suspensión.

Por tanto, se hace necesario aplicar con urgencia la otra medida: políticas de disminución del tráfico urbano. Una medida que no sólo favorece a la salud, sino a muchos otros aspectos de la vida urbana: economía, espacio público, silencio, seguridad, etc.; en definitiva: un avance hacia una mayor calidad de vida.

En Barcelona se calcula que el 88 % son emisiones debidas al tráfico en una ciudad que tiene más de 4 vehículos por cada 10 habitantes. Para colmo el 75 % de los desplazamientos urbanos con coche lo son con una única persona en su interior.

Otro dato importante, los niveles de monóxido de carbono y benceno dentro del vehículo son entre 2 y 5 veces más altos que en la calle. Permanecer conduciendo sin renovar el aire del habitáculo de un coche puede ser más perjudicial dado la peligrosidad de ambos gases. Aunque en un paseo por ciudades con alta densidad de tráfico podemos inhalar en un día el humo como si fumáramos 15 cigarrillos. Sin embargo, este conjunto de contaminantes atmosféricos contiene más de 1.000 sustancias químicas como resultado de la combustión de los motores de los vehículos entre los que destacan el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre, el benceno, hidrocarburos volátiles, partículas sólidas, etc.

Los costes indirectos provocados por la congestión del tráfico en Europa (15 países) constituyen en promedio un 2% del PIB  (congestión, accidentes de tráfico y contaminación atmosférica y acústica) a pesar que sólo un máximo del 50 % de los trayectos urbanos se realizan en vehículo privado, puesto que el resto se hacen a pié, en bicicleta o transporte público. El uso de energía del autobús o del tren es de 3 a 5 veces más eficiente que el del coche o el avión por persona/km en plena carga.


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